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A
pesar de ser la capital del Valle de Valdebezana, Soncillo es
una tranquila y pequeña población, muy cercana a
la vecina provincia de Cantabria. La influencia cántabra
se evidencia, no solo en el paisaje salpicado de verdes pastizales
ganaderos, sino en las características de sus construcciones
tradicionales: sólidas casas de piedra y madera, con esquinas
y vanos recercados por sillar, fachadas simétricas y con
la presencia de una balconada de madera orientada al sur.
A
las afueras de esta población se encuentra un viejo molino
hoy transformado en un centro de turismo rural. Sus amplias y
confotables instalaciones y su cocina tradicional son algunos
de sus elementos diferenciadores. Desde el Molino de Luna será
muy fácil disfrutar de este privilegiado entorno con diversas
propuestas de senderos como el desfiladero de Las Palancas, el
salto de Las Pisas o el GR-85. También recomendamos algunas
visitas a lugares como Ojo Guareña, el túnel de
la Engaña, Puentedey o el Embalse del Ebro.
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Diez
habitaciones con baño, salón , comedor, chimenea,
taller y jardín.
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