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Escondido
y guardado por altas cumbre se encuentra el Valle de Arreba. Desde
mediados del siglo pasado, sus habitantes fueron abandonando sus
casas para trasladarse a grandes núcleos y ciudades donde
el desarrollo industrial les prometía una mejor forma de
vida. Hoy esos habitantes regresar a un lugar que hoy valoran
mas por su paisaje, por su cuidado entorno natural, por su tranquilidad,
en fín por su calidad de vida.
Hay
que visitar el valle para comprender. Desde esta casa rural es
posible pasear por lugares tan bellos y espectaculares como el
desfiladero de las Palancas, los Tornos de Tudanca o el salto
de las Pisas. Y para visitar pueblos cercanos: Argés y
su eremitorio, San Miguel de Cornezuelo y Crespos con sus iglesias
románicas y sus características arquitecturas, etc.
Otras excursiones recomendadas son los Cañones del Ebro,
el Valle de Valdivielso las antiguas merindades o las playas de
Arija.
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Tres
habitaciones dobles, sala de estar, chimenea y porche
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