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Desde
su nacimiento, en un mágico escenario a la sombra de los
escarpados Montes de la Peña, el río Cadagua surca
el Valle de Mena antes de ceder sus aguas al Nervión. En
su recorrido menés deja en sus orillas verdes pastizales,
frondosos bosques autóctonos y pequeños pueblos
integrados en este armónico paisaje. Pueblos repletos de
historia y arte: iglesias románicas como las de Siones
o Vallejo; Monasterios como el de Santa Ana de Villasana; Casonas
y palacios y torres, como las de Lezana, Vivanco, Villasana, el
Berrón, Paradores, Artieta, Concejero y otros nombres de
una larga lista; lugares históricos como Taranco, donde
aparece escrita por primera vez la palabra Castilla; espacios
para el reposo como el pantano de Ordunte; antiguos caminos ideales
para el paseo en como el puerto de la Magdalena, el túnel
de la Complacera o la calzada romana de Irús. Otras ecursiones
de una jornada pueden ser el salto de Peñaladros en el
Valle de Angulo, el alavés Valle de Ayala, las antiguas
Merindades, las Encartaciones vizcainas, o la Villa de Bilbao
y su museo Guggenheim.
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Seis
habitaciones dobles y seis individuales con baño,
Salón con chimenea, restaurante y jardín
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